17 octubre 2009

Olor a castañas asadas

Es el sub-nick que le he leído a alguien en mi msn. ¡Qué alegría tan grande me ha dado! Bueno...yo no es que huela a castañas asadas, por aquí por casa la verdad es que aún no han aparecido. Y yo que me alegro. Prefiero ser consciente de que se acerca la época de las castañas...y esperarlas con intensidad, a que de repente llegue un día de la Universidad, cansado y enfadado conmigo porque no fluye cualquier dibujo, y mi madre me diga..."¡Tengo una sorpresa! He traído castañas" Y que conste que a mi me encanta ser sorprendido.

Las castañas, además, me gustan sin asar, a mi me gustan cruditas, tiernas y bien amarillas. Fáciles de pelar y con ese olor nada intenso pero que hace lo justo para alumbrarte con lo que vas a disfrutar a continuación. Sí, así son las castañas para mi. Un bien estacional que en el momento en que desaparecen de los mercados...no lo lamento porque las he disfrutado bienmente. Un bien anhelado cuando se acerca su época (recuerdo que nos acercamos con paso firme a ella) y con el que se disfruta sabiendo que va a llegar. Y es que no huele a castañas asadas, pero el cielo en estas primeras lluvias otoñales, el frío con el que cogemos el primer resfriado, los historias de nueva temporada que empiezan a echar raíces y asustan por sus dimensiones...todo ello, sí que trae castañas bajo el brazo.

Hoy me he levantado resacoso, y mi hermana me ha advertido de la muerte de Andrés Montes. No voy a hacerle ninguna entrada homenaje, pero él era una de esas personas que crees que siempre va a estar ahí, en el panorama televisivo. Un personaje en toda regla que siempre recordaré con cierto cariño. Que importante es estar vivo, por dentro y por fuera. Disfrutémoslo.

Por último, (siento estar citoso últimamente) dejo un fragmento del mágico libro Ensayo sobre la ceguera. A ver si por fin veo la adaptación al cine A ciegas, a sabiendas de que me puede decepcionar.


"Se levantaron trabajosamente, vacilando, con vértigos, agarrándose unos a otros, luego se pusieron en fila, primero la de los ojos que ven, luego los que teniendo ojos no ven, la chica de las gafas oscuras, el viejo de la venda negra, el niño estrábico, la mujer del primer ciego, su marido, el médico va el último. El camino que tomaron lleva al centro de la ciudad, pero no es ésa la intención de la mujer del médico, lo que ella quiere es encontrar rápidamente un sitio donde dejar seguros a los que vienen detrás, e ir sola en busca de comida. Las calles están desiertas, es aún temprano, o quizá sea la lluvia, que cae cada vez más fuerte. Hay basura por todas partes, algunas tiendas tienen las puertas abiertas, pero la mayoría están cerradas, no parece que haya gente dentro, ni luz. La mujer del médico pensó que sería una buena idea dejar a sus compañeros en una de aquellas tiendas, reteniendo el nombre de la calle, el número de la puerta, no vaya a perderlos al volver".
José Saramago, Ensayo sobre la Ceguera

Joer...que importante es estar vivo y ver. ¡Me voy a aprovecharlo!

1 certezas:

Brto dijo...

mmm castañas asadas! yo ya las llevo comiendo dsd hace un par de semana en casa de mis abuelos... el frio llega en 4 dias Navidad