04 noviembre 2010

A falta de castañas...



¡Estoy enfadadísimo!

¿A que doy miedo? Pues anda que no tengo mala ostia yo... jeje. El caso es que razones no me faltan para entrar en cólera todos los días por la noche, blasfemar en contra de lo injusta que es la vida, voltear la mesa de la cocina a la vez que me levanto de la silla y digo con mi desagradable voz -¡Copón!

Todos nos imaginamos la escena... ¿verdad? Todo super violento y desagradable. Así, como soy yo. La razón de toda esta furia es a causa de las castañas. Las castañas han tenido todos los años de mi vida un papel muy importante. Mmmm, tan ricas en su crudeza... tan bien-olientes en su asado... mmmm. Ui, que me pierdo. Creo que este es el tercer otoño castañil que vivo acompañado de Bienvenido..., y en alguno de ellos ya he hablado de mi amor por ellas, así que a alguno nos os sonará extraño. Pero... ¿este año?

¡Este año las castañas no valen un pimiento! Mi buenísima madre me ha traído un buen puñado sabiendo de mi devoción por ellas, pero es que las castañas este año no dan la talla. Y lo peor de todo es que mi madre, no sé que historia me ha contado de Galicia, pero el caso es que no cree que vaya a haber buenas castañas. Son gordotas y agrietadas, negrunas y muy muy duras... no son castañas, son hijos de Satán.

Pero... si a falta de pan, buenas son tortas... por esa regla de tres, claramente, a falta de castañas, bueno es el pan. No le veo ninguna grieta al plan. Y esto es así porque.... uffffff, que pan, menudo pan... vaya pan. No hay más que verlo.


Vale... está más bueno de lo que parece, lo prometo, porque a todo ojo standard, este pan no es más que un pan, además, mordisqueado. Pero aquella noche... aquel pan era diferente. Evitó que volteará la mesa con un copón en la boca, y lo cambié por un soberbio -Dios...

Este pan es diferente, es un pan uVe. V tallada con una broca de acero 235 SR. Que pan señor. Ojalá pudiese daros un trocito, pero me lo comí. Y el pan tenía origen en Madrid, así que difícilmente volveré a probarlo pronto. Me va a tocar seguir volteando mesas cada vez que vea la cesta de las castañas ya en proceso de putrefacción.




¡Feliz Otoño!

3 certezas:

Brto dijo...

Pues yo ya he comido castañas esta año y staban buenisimas!!! eso si me cobraron 2 euracos por unas docena

Mae dijo...

La verdad es que a mi, las castañas ni me van ni me vienen, pero bajo casa tengo un puesto y la verdad es que están buenas...
En fin que te aproveche el pan...

Por cierto, mañana me voy de vacas hasta el día 13, creo y no podré recordarte lo de la porra.. Está todo listo para que se publique automático, ok?

Besos y hasta la vuelta!

Rosa dijo...

Como me he reido con esta entrada...en serio, como da de sí tu devoción por las castañas. En frente del corte ingles todos los años viene un señor que las cultiva él...no pueden estar más buenas! jajaja

Un besito, espero que todo vaya bien Fran ;)